Fernando y Teresa Jimenez
Fernando y Teresa Jimenez comenzaron a buscar información sobre cómo comprar casa cuando su renta subió de $575.00 a $760.00 en un año. Se reunieron con un agente de préstamos quien les dijo que ellos no calificaban para una hipoteca porque su salario era muy bajo y porque no tenían crédito establecido. Ellos no se dieron por vencidos y comenzaron a pedir información. Un amigo les comentó sobre Habitat por Humanity, se registraron al programa y fueron aceptados después de un período de espera. Por medio de Habitat ellos se enteraron del programa de ahorro, IDA, del Portland Housing Center. Fernando menciona que cuando ellos supieron que el programa les podría dar $8,000.00 para el enganche de la casa ellos se motivaron mucho.
Instalados ahora en su residencia en el suroeste de Portland Teresa recuerda lo difícil que fue para ellos llegar a este país y empezar desde abajo. Ellos son originarios de El Salvador y comentan que cuando llegaron a Portland dormían todos en una sola recámara y tenían que compartir su departamento con otra familia para poder pagar la renta. Fernando y Teresa tienen dos hijos: una niña de 8 años y un niño de 3.
Teresa comenta que ahora ella se siente realizada. “No fue fácil hacernos de nuestra casa, pero lo logramos” dijo Teresa en una entrevista. Teresa también agregó “ahora cada vez que pago la mensualidad de mi casa yo lo hago con gusto porque s que es un ahorro para toda la familia”. “Además ahora podemos arreglar la casa a nuestro gusto” agregó Teresa.
Ellos recomiendan a todas aquellas personas interesadas en comprar casa que no tengan miedo a hacer preguntas y a buscar información. Fernando reconoce que son muchos pasos los que uno tiene que seguir, pero vale la pena. Lo que a ellos les ayudo mucho fue encontrar a profesionistas que hablaran su idioma, encontrar programas como el de Habitat, y el programa de ahorro, IDA, del Portland Housing Center.
Habitat for Humanity y Portland Housing Center trabajaron mano a mano para ayudar a la familia Jimeneza hacer su sueño realidad. Ahora la familia goza de su casa, se siente parte de la comunidad, y ahora empieza a hacer planes par el futuro. “Quizá ahora podamos abirir un negocio” dijo Teres. “Quizá tendremos la oportunidad de ayudar a nuestros hijos a pagar la universidad en un futuro”.
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